Y bueno, se fue el año entre charcos, nubes y granizos esporádicos. La verdad es que eso complica un poquito el asunto de salir a tomar fotos... me lo complicó hoy, por ejemplo. Dejando eso de lado -y cumpliendo con mi palabra-, he aquí unas conclusiones muy personales de lo que noté finalizando el año:
1. La mayoría de diseñadores, industriales y empresarios de la moda (grandes y pequeños, sin distinción) se quejan por la reducción de sus ventas desde que el Grupo Inditex (Zara, Bershka, etcétera) entró a competir en el mercado local. Eso no es un secreto para nadie y más aún, es algo que sabemos desde hace rato. Ahora, el mes pasado en plena época de compras, recorrí un tercio de los centros comerciales de Bogotá, más de la mitad de las tiendas de nuevos diseñadores y un par de boutiques de las firmas más reconocidas del diseño colombiano y me encontré con el mismo escenario de los años anteriores: los industriales, concentrados en las producciones masivas, no le están prestando atención al diseño y en lugar de estar 'produciendo moda' se conforman con 'vender ropa'. Los nuevos diseñadores no tienen el stock suficiente para satisfacer la demanda –cosa que entiendo perfectamente y no voy a reprochar- y los diseñadores ya posicionados mantienen los precios habituales del segmento de lujo. No estoy diciendo que esa dinámica no funcione para cada grupo en particular, estoy diciendo que si no evoluciona a la par con el mercado, a la vuelta de cinco años muchas tiendas van a tener que cerrar, más dinero se va a ir hacia el producto masivo y más que nada, se va a desperdiciar mucho talento porque no va a haber una vitrina lo suficientemente grande para mostrarlo. Resumiendo: Inditex vende moda a precios muy accesibles. Y está en el país desde 2007. Después de tres años, ¿no va siendo ya como hora de que la perspectiva del diseño colombiano se ajuste a esas nuevas reglas de juego?
2. Las nuevas marcas, con sus producciones pequeñas, precios amigables y dándose a conocer más que nada por el voz a voz, están haciendo un diseño muy honesto, muy fresco y cada vez más se vuelven una alternativa de peso al momento de elegir en dónde comprar. Mis descubrimientos de la temporada: los accesorios de
La Libertad y el calzado de
Había Una Vez Diseño.
3. Las mujeres se siguen viendo como una fotocopia y están arriesgando muy poco al escoger sus atuendos. Mujeres, por favor, contamos con ustedes para que nos iluminen con su dominio innato del asunto... no nos decepcionen. No se les olvide que en estas lides ustedes nos han llevado la delantera durante décadas.
4. Mi sorpresa de fin de año: La iniciativa de Kenzo por hacer de su fragancia emblemática
FlowerByKenzo un manifiesto ecológico y volver su envase recargable. Otra demostración de que el lujo no siempre implica derroche.